Aproximación a las Inscripciones Romanas del Casco Antiguo de Elche (Alicante): Un patrimonio desconocido y desprotegido.

Resumen: En este trabajo analizamos las 5 inscripciones romanas empotradas en dos inmuebles del casco urbano de la ciudad de Elche las cuales son claves para comprender la evolución histórica y la dinámica urbano-monumental de la antigua Colonia Iulia Ilici Augusta.

 

Empotradas en la fachada del Ayuntamiento de Elche, en la conocida Plaça de Baix, se localizan cuatro inscripciones romanas desde muy antiguo. Tipológicamente se pueden clasificar en dos inscripciones honorificas, una inscripción votiva y otra funeraria. Las inscripciones honorificas corresponden al CIL II 3556 y a al CIL II 3555. De estas dos, sin duda alguna, la que es clave para comprender la evolución histórica de Ilici desde su fundación es la que lleva por número de registro CIL II 3556. Esta inscripción corresponde al cubo central de un pedestal tripartito para estatua en la que se puede leer de manera clara: T(ito) Statilio/Tauro, Imp(eratori)/ III, Co(n)s(uli) II, /Patrono (Abascal,2004:81). Traducida al castellano vendría a decir algo así como: “A Titus Statilius Taurus, aclamado por tercera vez emperador, cónsul por segunda vez, Patrono.” Esta inscripción fue encontrada en la Alcudia el 4 de febrero de 1621 y fue llevada por orden de los jurados de la Villa de Elche al núcleo urbano, colocada en la fachada la Casa Consistorial según cuenta Cristóbal Sanz en su obra Excelencias de la Villa de Elche. El epígrafe está dedicado a Titus Statilius Taurus, uno de los personajes más populares del reinado de Augusto, tanto que muchos historiadores le consideran el personaje más poderoso después del emperador. La inscripción se fecharía de manera aproximada hacia el año 26 a.C, momento en el que es elegido para ocupar su segundo consulado. Lo realmente importante es que en el epígrafe se le cita como Patrono, seguramente de la Colonia, aunque ni está ni sus habitantes son mencionados por tratarse de algo obvio al ser lo propios ilicitani quienes le dedican el monumento. (Abascal, 2004,81) Aunque no lleguemos a saber nunca si Titus Statilius Taurus visitó Ilici lo que sí que sabemos es que la Colonia estableció con él un lazo personal muy profundo debido quizás, como se ha planteado en numerosas ocasiones, a su hipotética condición de deductor de la colonia coincidiendo con la segunda refundación del enclave una vez finalizadas las Guerras Cántabras; de ahí que aparezca en el texto del epígrafe como Patronus (Abascal, 2004,82).

La segunda inscripción honorifica corresponde al CIL II 3555. Se trata de una columna pedestal de mármol de Buixcarró con la superficie epigráfica muy erosionada. No obstante aún se puede leer: Augusto divi f(ilio)/ C(aecius) [M] aecius C(aii) f(ilius) Celer/ dedit dedicavit. (Abascal, 2004: 83) Traducida al castellano vendría a decir algo parecido a: “A Augusto, hijo del Divino. Caius Maecius Celer, hijo de Caius, dió y dedicó”. Cuanto a la cronología del monumento esta debería situarse seguramente entre los años 27 a.C. y 14 d.C. ya que Augusto aún no aparece divinizado como será la tónica normal tras su muerte. (Abascal, 2004:83).
Cuanto al lugar que ocuparían estas dos inscripciones en la Colonia Iulia Ilici Augusta sería seguramente un lugar destacado en la plaza del Foro, el lugar más concurrido de la ciudad y en el que se erigirían estos pedestales en un acto de autorepresentación de la elite urbana; si bien para la inscripción CIL II 3555 Juan Manuel Abascal no desestima su ubicación en el interior de un Aedes Augusti el cual se ubicaría en un espacio privilegiado en el espacio foral (Abascal, 2004:83). Si hacemos una radiografía de los numerosos foros conservados por todo el imperio romano llegamos a la conclusión de que el existente en la ciudad de Ilici no distaría mucho de la dinámica urbanística extendida por todo el imperio: una gran plaza abierta, rodeada por pórticos de columnas y con un enlosado de primera calidad, pedestales, arcos, la basílica, un templo, etc. No obstante, lamentablemente esta es solo una hipótesis de partida ya que las excavaciones arqueológicas no han podido demostrar todavía la existencia del Foro y su arquitectura monumental; no obstante la epigrafía nos demuestra que todo ello debió existir.
La inscripción votiva, CIL II 5950, corresponde a la parte central del un pedestal tripartito para estatua de piedra arenisca fuertemente erosionada. A pesar de ello la inscripción aún se puede leer sin problemas: Hercu[li] / Aug(usto) Sac[rum]/L(ucius) Porcius/ [P]lutus III[IIIv(ir)]/ Aug(ustalis) s(ua) p(ecunia) d(dedit) (Corell, 1999:51). Traducida al castellano vendría a decir: “Consagrada a Hércules Augusto. Lucius Porcis Plutus, Sevir Augustal, la dedicó con su dinero”. Esta inscripción es importante ya que a partir de ella se puede deducir la existencia de un colegio de sevires augustales dirigido a cuidar el culto al emperador, su familia y los emperadores divinizados (Abascal, 2004:84); junto a ello, se presume también la existencia de un templo destinado a albergar los objetos del culto y las muestras de autorepresentación nacidas de esas prácticas cultuales. Este sería uno de los tres templos que debieron existir como mínimo en Ilici que el profesor Abascal deduce a partir de otras evidencias materiales tales como el templo representado en la serie monetal emitida durante el duunvirato deQuintus Papirius Carbo y Quintus Terentius Montanus; o bien a partir de un epígrafe dedicado a la Domina Caelestis, con un carácter mistérico. (Abascal, 2004:84-85)
Para finalizar citaré dos inscripciones de carácter funerario no menos importantes que las anteriores. La primer, también empotrada en la pared del ayuntamiento ilicitano, corresponde a un sillar rectangular que formaría parte del cuerpo de un mausoleo de alguna de las familias más notables de Ilici. Datada hacia el siglo I d.C. aún se puede leer su texto aunque no sin dificultades por el mal estado de conservación que presenta sobre todo en sus últimas letras: Cn(aeus) Aufidius Cn(aei) f(ilius) Lacinianus(?) (Corell, 1999:71). La otra inscripción funeraria, la quinta que cierra el conjunto, es la que se localiza empotrada en la fachada de la antigua casa de Aureliano Ibarra en la Calle Corredera, desplazada allí para “mejor conservar la mencionada incripción en palabras del propio Aureliano. Corresponde al CIL II 5953 y en ella se puede leer un epigrafe gravado dentro de una tabula ansata: D(is) M(anibus) / Ulp(iae) Marcianae / vixit an(nos) XXX / L(ucius) Cassius Iunia/nus maritae / karissimae. Su traducción al castellano sería: “A los Dioses Manes de Ulpia Marciana, que vivió 30 años. L. Cassius Iunianus (puso el monumento) para su queridísima esposa”; y cuanto a su cronología nos decantamos por la propuesta por Rabanal y Abascal hacia fines del siglo II y principios del III d.C. (Rabanal y Abascal, 1985: 228) Ambas muestran la existencia de prácticas funerarias muy distintas en Ilici, pues la primera al corresponder con un mausoleo familiar seguramente se vincularía con el ritual de la inhumación; mientras que la última inscripción podría relacionarse con el ritual de la incineración al tratarse quizás de la lapida que cubría un nicho integrado en un columbarium. Si bien los datos arqueológicos no nos permiten demostrar aún esta hipótesis.
 
En conclusión, estas inscripciones son fundamentales para comprender la evolución histórica y monumental de la antigua ciudad romana de Ilici. Lamentablemente se encuentran desprovistas de unos medios de protección adecuados, pudiendo ser objeto de daños intencionados como pintadas callejeras o roturas ocasionales. Junto a ello habría que sumar otros aspectos como son el paso del tiempo, su exposición al humo de los vehículos, el efecto de factores climáticos como los cambios de temperatura o las lluvias, los cuales han incidido gravemente sobre las inscripciones deteriorándolas poco a poco. Lo más aconsejable sería su extracción y traslado bien al MAHE o al Museo de la Alcudia donde poder garantizar su conservación. La toma de conciencia por parte de la sociedad será fundamental para llevar a buen puerto esta iniciativa, sin embargo lo primero y más importante es que las conozcan y tomen partido de su existencia.
 
Bibliografía:
ABASCAL PALAZÓN, J.M. (2004): “Colonia Iulia Ilici Augusta”, Iberia, Hispania, Spania. Una Mirada desde Ilici; Caja de Ahorros del Mediterráneo. Alicante: 79-94
CORELL, J. (1999): Inscripcions Romanes d’Ilici, Lucentum, Allon, Dianium i els seus territoris. Valencia, NAU Llibres.
RABANAL ALONSO, M. A y ABASCAL PALAZÓN, J. M. (1985): “Inscripciones romanas en la provincia de Alicante”; Lucentum, 4. Alicante: 191-244.