Puntes Rodríguez, Lola

Datos biográficos
Fecha de nacimiento
17 de enero de 1941
Lugar de nacimiento
Barcelona
Fecha de muerte
29 de noviembre de 2010
Lugar de muerte
Elche
Profesión
periodista, escritora

PUNTES RODRÍGUEZ, Lola (Barcelona, 17-I-1941, Elche 29-XI-2010). Nació en el barcelonés barrio de San Gervasio y pocos meses después  su familia -sus padres, José, transportista, y María y sus hermanas María Teresa y Pepa- se trasladó a Tortosa. El padre murió de accidente de tráfico cuando Lola tenía 11 años y pasó enlutada los siguientes cinco años. La fortaleza de su madre se concretó en una sola frase: "Nenas, hay que trabajar de día y llorar de noche". La madre vendíó todas sus pertenencias, incluida una tienda de cristal y loza y las cuatro se establecieron en Elche, en el año 1952, en el barrio de Carrús. Allí establecieron una escuela llamada Nuestra Señora de Monserrat, muy cerca de la iglesia del Carmen. Lola tenía a su cargo unos 30 niños y niñas que llevaban su sillita al colegio. Hubo además que alquilar el título de maestro a un abogado que lo cedió para que el colegio no fuera cerrado por las autoridades. Cuatro años después, en 1956, realizó un casting en Radio Elche y comenzó así su actividad en la radio, con un programa de discos dedicados. A los 13 años asistió por primera vez a una representación del Misteri d´Elx y vio por primera vez al que sería el hombre de su vida: Sixto Marco Marco. Con el pintor mantendría una relación encubierta hasta el año 1968 en que se truncó. Conoció entonces a un estudiante de escultura de la Escuela de San Carlos en Valencia que acabó de legionario tras ser detenido en una redada policial. La legión fue la fórmula para evitar la cárcel. Después de una relación epistolar se conocieron y se casaron en 1970 en la basílica de Santa María. La pareja alquiló un piso en Alicante y en 1972 nació el primer y único hijo, Arturo. Lola comenzó entonces a trabajar en una consignataria de buques. Coincidiendo con la primera comunión de Arturo, Lola pidió, con toda la razón del mundo, el divorcio a su marido y, en 1980, volvió a residir en Elche, reanudó su relación con Sixto y volvió a trabajar en la radio, con Pepe Andreu en Radio Cadena Española que luego se convertiría en Radio Nacional de España. Cuando nació Teleelx, en marzo de 1987, Roque Candel, Antonio Rodes y el propio Pepe Andreu contrataron a Lola como secretaria de dirección y comenzó también a realizar un programa de televisión que se mantendria doce años, Las cosas de Lola, con titulo pensado por el periodista Gaspar Maciá. Acabó enfrentada con alguno de los jefes de aquella empresa y se marchó sin más. Colaboró entonces con periódicos como el Periódico Elche, Baix Vinalopó y con colaboraciones en Información, La Verdad o ABC. Hasta que tuvo su propia casa, vivió -junto a su hijo- tres años en el estudio de Sixto. Cuando murió la esposa del pintor, fue Sixto el que se trasladaría a casa de Lola, hasta la muerte del artista el 13 de enero de 2002. En sus últimos años colaboró con Radio Elche y con diferentes publicaciones. El 13 de diciembre de 2009 presentó en el salón de plenos del Ayuntamiento su libro Cuentos de los bosques de palmeras. El 8 demarzo de 2017 se inauguró un jardín con su nombre.

Fuentes:

Entrevista de Miguel Ors Montenegro el 29 de marzo de 2006.

Entrevista de la periodista María Asunción Miquel Miralles, junio de 2007.

Texto del periodista Joaquín López

Elche, a 30 de octubre de 2010

Hoy es un día diferente. No es un día como los demás. Hemos perdido la sonrisa, Lola Puntes ya no está.  No la veremos por la calle, no nos entrevistará en la radio, no la veremos por la tele,  no nos sonreirá más.  Lola se ha marchado dejando un profundo vacío en la ciudad industrial. En su bosque de palmeras. 

¿Qué podemos decir de Lola que no se haya dicho ya?

-          Que era un ser especial.

-          Que era una persona extrovertida.

-          Que era una mujer diferente a todos los demás y que se puso el mundo por montera para vivir una vida que sólo supo vivir ella.

Una vida de entrega, una vida de cariño, una vida de amor hacia los demás. Encaminada a las personas, hacia su entorno, hacia una sociedad que la contempló de manera diferente…

-          Hubo quien la criticó –por qué no.

-          Pero, también, hubo  quien la admiró.

Aunque sabemos que sólo ella se enfrento a una sociedad anclada en el pasado. Una comunidad diferente a su tiempo. Porque todos sabemos que Lola y su Pamela fueron un icono para el progreso para una sociedad del siglo XXI. Abierta a nuevos adelantos,  nuevos mensajes y a una forma distinta de ver y compartir la vida con todos y cada uno de los que la quisimos y comprendimos.   

A nadie se nos escapa su manera de vestir, su sonrisa al caminar, su bondad al recibir, sus colores al andar y su ayuda a los demás: pintores, bohemios, artistas y músicos que llenaron su vida de arte –bueno o malo- qué más dá.  Pero ahí estaba Lola para buscar el favor, pedir la sala de exposición o hablar con el Ayuntamiento para hacer la necesaria gestión.

-          ¡Sí!  -Ahí estaba Lola.

Siempre Lola, abriendo camino a los demás.  

Como dijera, Jorge Bucay, en su cuento titulado… En un lugar del bosque… Esta historia nos habla de una persona famosa…

Era muy conocida dentro de su comunidad porque todos decían que era una mujer moderna, tan introvertida, tan imaginativa y tan novedosa que Dios escuchaba sus palabras cuando ella hablaba.

Se había creado una tradición en aquel pueblo: todos los que tenían un deseo insatisfecho o necesitaban algo que no había podido conseguir, iban a verla.

Ella se reunía con ellos una vez por semana, en un día especial que ella elegía. Y los llevaba a todos juntos a un lugar único que ella conocía, en medio del bosque.

Y, una vez allí -cuenta la leyenda- Ella encendía con ramas y hojas un fuego de una manera muy particular y muy hermosa, y entonaba después una oración en voz muy baja, como si fuera para sí misma.

Y dicen… Que a Dios le gustaban tanto aquellas palabras que ella decía, se fascinaba tanto con el fuego encendido de aquella manera, amaba tanto aquella reunión de gente en aquel lugar del bosque… que no podía resistirse a la petición de Ella y concedía los deseos de todas las personas que allí estaban.

Pero… El tiempo ha pasado y, de generación en generación, la sabiduría se ha ido perdiendo… Y aquí estamos nosotros.

Nosotros no sabemos cuál es el lugar en el bosque.

No sabemos cuáles son las palabras…

Ni siquiera sabemos cómo encender el fuego como lo hacía Ella… Sin embargo, hay algo que sí sabemos. Sabemos esta historia. Sabemos este cuento…

Y dicen… Que Dios adora tanto este cuento, que le gusta tanto esta historia, que basta que alguien la cuente y que alguien la escuche para que Él, complacido, satisfaga cualquier necesidad y conceda cualquier deseo a todos los que están compartiendo este momento…

Así sea…

Lola, siempre te llevaremos en nuestro pensamiento.

Joaquín López

Las imágenes exhibidas en esta página son propiedad de sus autores. Aquí se muestran exclusivamente con fines científicos, divulgativos y documentales. Cualquier otro uso fuera de esta página está sujeto a las leyes vigentes.