Nicolás de Bussy. Portada Mayor de la Basílica de Santa María (1681-1683).

Breve reseña: 

La Portada Mayor de la Basílica de Santa María fue realizada inmediatamente después de la portada de San Agatángelo, llegándose a simultanear los trabajos al menos, en la fase del diseño de las trazas. Nicolás de Bussy comienza a trabajar de lleno en la portada en 1681. Destaca por ser uno de los ejemplos más monumentales e italianizantes del barroco valenciano. Se compone de tres cuerpos en los que se puede encontrar todo un compendio de motivos ornamentales barrocos así como otros relacionados con el paisaje ilicitano y del Misteri. Su trazado responde al esquema típico del retablo barroco trasladado a portada, con una magnífica monumentalidad proporcionada por sus dimensiones y su emplazamiento. El cuerpo inferior se constituye por el gran arco de medio punto de ingreso apoyado sobre pilares que marcan la línea de impostas.  Sobre este arco se dispone la hornacina con la escultura de la Asunción de la Virgen, quedando flanqueados ambos elementos por tres columnas dispuestas sobre altos basamentos corridos y cajeados que enmarcan y limitan el espacio que rodean, otorgando al conjunto una gran unidad y continuidad espacial. Con estas columnas dispuestas en diferentes planos, se consigue dar la sensación de movimiento  a un edificio que en planta se muestra estático. La disposición en triángulo de estas columnas, así como el abocinamiento del arco de ingreso, proporcionan también una mayor profundidad a la portada que se sitúa sobre un paramento plano, provocando a la vez, un llamativo efecto de luces y sombras que queda acentuado por la luminosidad de la incidencia del sol mediterráneo. La columna más cercana al ingreso presenta en el tercio inferior del fuste una torsión conseguida mediante baquetones en espiral que la van recorriendo en sentido ascendente. El resto del fuste es salomónico entorchado (como las del baldaquino de Bernini en San Pedro del Vaticano) y está recorrido por un ramaje que da la impresión de ser el causante de la torsión de la columna a la que se ciñe estrangulándola, como sucede en la naturaleza con las ramas a las que se adhiere una enredadera. La columna central, más adelantada, presenta todo el fuste con baquetones en espiral, quedando separado el tercio inferior del resto por una moldura idéntica a la que presenta la anterior. La columna situada más al exterior, presenta el fuste liso en toda su altura. Todas son de orden compuesto y presentan retropilastras con el fuste cajeado y racimos de frutas. Limitando el conjunto aparecen unas cariátides en la zona superior alineadas con los capiteles y unas aletas en el muro en la zona inferior con niños-ángeles con una espada que luchan contra un dragón. El entablamento corrido con entrantes y salientes en correspondencia con las columnas dispuestas en triángulo, presenta  una cornisa que se curva hasta desaparecer a la altura del tercio superior de la hornacina con la imagen de la Virgen, enlazando con la decoración que remata dicha hornacina. En el  interior de esta hornacina, se sitúa el magnánimo grupo escultórico de la Asunción de la Virgen, que ocupa el segundo cuerpo de la portada. La libranza del 6 de julio de 1681 indica que se le pagaron a Bussy 3000 reales por la realización de esta imagen. El escultor, está predisponiendo al espectador para la contemplación del drama sacro-lírico del Misteri d’Elx que se realiza en el interior del templo, resaltando la importancia de la Virgen de la Asunción en la vida religioso-social de Elche y comenzando ese camino metafísico que envuelve a la representación del Misteri, en el que cielo y tierra quedan vinculados mediante los apóstoles y judíos (plano terrenal) y la Virgen, los ángeles y la Santísima Trinidad (plano celestial). María aparece en la plenitud de su majestad sobre una nube con una maraña de angelitos. María alza su mirada hacia la Santísima Trinidad que se dispone a coronarla como reina de los cielos. La mano dispuesta sobre el pecho, adopta una postura similar a la de la imagen de San Agatángelo, situada en la hornacina de su portada en el flanco norte del templo.

En el tercer cuerpo se dispone una hornacina arquitrabada con la escultura de San José y el Niño coronando el conjunto. El grupo escultórico presenta las características típicas del escultor, tanto en la gracia natural de las figuras como en el estrechamiento de las sienes. Enmarcando la hornacina se disponen unas cariátides parecidas a las del cuerpo inferior. Destacan los motivos levantinos sobre los que a modo de ménsulas, se encuentran estas imágenes. Éstos son frutos típicos de la tierra como granadas y limones,  frutos emparentados con los motivos ornamentales del Palacio Guevara de Lorca, cuya decoración realizada en 1694 ha sido atribuida a Nicolás de Bussy.

En el interior de la iglesia, dentro de una hornacina en la girola, se encuentra la talla en madera de Nuestro Padre Jesús Nazareno, de muy posible atribución a Bussy por sus características estilísticas y formales, aunque no disponemos de la documentación que pueda asegurar rotundamente su autoría. No se sabe con certeza si Nicolás de Bussy policromaba sus imágenes o las dejaba en manos de pintores especializados en la técnica del encarnado y el estofado y además, pocas obras quedan en las que se haya conservado la policromía original. Costumbre de Bussy era introducir cédulas con oraciones en muchas de sus tallas en madera con lo cual, un estudio a fondo sobre materiales y pigmentos de esta escultura y la posibilidad de encontrar una cédula firmada por Bussy en su interior, podrían esclarecer el problema de esta atribución. Se discute también si Bussy pudo participar en la decoración interior de la Basílica de Santa María.

 

Fuentes: Sánchez-Rojas Fenoll, María del Carmen. El escultor Nicolás de Bussy. Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Murcia. Murcia 1982. //Alonso Moral, Roberto. “Referencias cronológicas y documentales sobre Nicolás de Bussy”, en Nicolás de Bussy. Un escultor europeo en España. Tercer centenario de su muerte (1706-2006), Murcia, 2006. // Vidal Bernabé, Inmaculada. La escultura monumental barroca en la diócesis de Orihuela-Alicante. Excma. Diputación de Alicante, Alicante 1981.

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