Doménech Brotóns, Emilio

Lugar de nacimiento: 
Elche
Fecha de nacimiento: 
19 de mayo de 1960
Profesión: 
trabajador del calzado
Biografía: 

AUTOBIOGRAFIA DE EMILIO DOMÉNECH BROTÓNS

Nací el 19 de mayo de 1960 en la calle Dr. Ferrán nº 10 de Elche (junto al antiguo Cuartel Viejo). Fui el 4º hijo (segundo varón) de los 7, fruto del matrimonio entre Romualdo Doménech Blanes y Josefa Brotóns López. Matrimonio humilde dedicado él a la vida entre un rebaño de cabras en la Partida de Algorós (junto al barranco de los Arcos) donde diariamente ordeñaba la leche que a continuación se vendía en mi casa y mis hermanas mayores repartían a domicilio. De la leche que no se vendía, mi madre elaboraba el mejor queso de cabra que he comido en toda mi vida (cosas de los sabores de la infancia), y ella, después de muchos años en la industria del calzado como ribeteadora, lo abandonó para cuidar a los siete hijos/as (4 hembras y 3 varones) y colaborar en la venta de leche y elaboración del queso.

A los dos años contraje una hepatitis de la que fui recuperado gracias a los desvelos y dedicación profesional de quien fue el médico de la familia durante muchísimos años, don Luis Serrano Sánchez.

De la etapa preescolar apenas recuerdo que acudí algún tiempo a la Guardería Reyes Magos (hoy sede de la Fundación Salud Infantil). Pasé los dos primeros años de escolarización en el colegio La Asunción. Después, al cambiar de domicilio a Plaza de Reyes Católicos en 1967, pasé a Las Graduadas o Grupo Escolar Mixto Nº 1 “Generalísimo Franco” (hoy, Miguel de Unamuno) donde permanecí hasta los 13 años. En 1969 volvimos a cambiar de domicilio a la calle Fray Jaime Torres (junto al mítico Bar Trinquete)

Apenas dos meses después de iniciar el curso (8º de EGB) abandoné el colegio y me puse a trabajar de aprendiz en la fabrica de vulcanizado de Rafael Cabanes. Esas Navidades (diciembre 1973) recibí mi primera cesta de navidad junto a un pavo vivo. Durante el último año de colegio, cuando salía de las clases me iba a la barbería de enfrente de casa de mis padres a intentar aprender el oficio, lo que continué haciendo algunos sábados cuando terminaba la jornada laboral “ordinaria” de la época (lunes a viernes de 8 a 13 y de 15 a 21 horas y sábados de 8 a 13), es decir, 60 horas a la semana por 1500 pesetas semanales.

En el mes de junio de 1974 volví al colegio para examinarme y poder obtener el Certificado de Estudios Primarios (única titulación de formación reglada que poseo).

En ese tiempo, y a consecuencia de mi paso por la OJE (Organización Juvenil Española) con 11 años hasta los 14, nació mi afición a las actividades al aire libre, concretamente a la acampada. Una de las experiencias inolvidables de mi infancia fue la asistencia durante 15 días a un campamento de la OJE en la Font Rocha de Alcoy. Llegado el momento a los 14 años de cambiar de “Flecha” a “Arquero”, donde ya empezaban a impartir formación premilitar y del “espíritu nacional”, decidí pasarme a la Unión Excursionista de Elche, ya que lo único que me interesaba era hacer salidas a la montaña e iniciarme en la escalada como mi hermano Romualdo (primer ilicitano en participar en una expedición al Himalaya en 1982). El tiempo que permanecí en la U.E.E. me permitió realizar ascensos a las cumbres mas importantes de la provincia como por ejemplo: Puig Campana, Cabeço D´or, Aitana, Ponoch, El Cid, Maigmó, Penya Xixona, La Cruz de la Muela, y las 4 cumbres de la Serra de Crevillent (Puntal del Buho, La Vella, Sant Yuri y Sant Cayetano). Siendo mi primera y única experiencia en alta montaña, el ascenso a la Sagra (2500 metros) (Puebla de Don Fabrique – Granada) en invierno por su cara norte con casi un metro de nieve y placas de hielo.

A finales de 1976, estando un día en casa de mi amigo de la infancia Jorge Gavaldá González, me dijo si le acompañaba a un ensayo a La Caratula a lo que accedí gustosamente por aquello de descubrir cosas nuevas. En esos momentos estaban preparando el montaje de Coronada y El Toro de Francisco Nieva, y no tenían actores suficientes para todos los personajes. Entonces el director del grupo, Antonio González Beltrán, me preguntó si me apetecía hacer teatro, (¿Quién tiene miedo a los 16 años?) y acabé interpretando al Hombre Monja de la Orden Entreverada en esa obra. Obra que se preestrenó a final de mayo de 1977 en Zarandona (Murcia) en sus fiestas, en un almacén agrícola. Ya a principios de junio de ese año estrenamos oficialmente en el Gran Teatro de Elche. Después de ese montaje ya no volví a interpretar ningún personaje, pero seguí implicado en la producción y montaje de éxitos importantes de La Caratula como fue El Verí del Teatre de Rodolf Sirera, con interpretación magnifica de Xavier Rico y Vicente Paredes.

Una de las experiencias mas satisfactorias de esa época fue la puesta en marcha de la Sala La Caratula en el Raval (detrás de la Iglesia de San Juan). Allí dedicamos muchísimas horas todos los componentes de la Caratula y nuestras familias sacando escombros y acondicionando una sala que permitió a los ilicitanos aficionados al teatro disponer de una programación semanal de teatro de vanguardia y calidad. Al final, por causas económicas dejó de funcionar la sala y vino la desconexión con el grupo al coincidir también con mi reciente paternidad.

Quiero resaltar que el tiempo dedicado a los ensayos, a las funciones y a la sala de teatro, era el que tenía después de mi jornada laboral en la fabrica de El Quijote (septiembre 1974 a septiembre 1988) que solía ser de 11 horas diarias, y los fines de semana.

A finales de 1976 o principios de 1977, al fallecer mi abuelo materno (Emilio Brotóns García) que fue militante Socialista, a petición de mi abuela María, fui a buscar la sede del PSOE que por aquel entonces estaba en la calle Patricio Ruiz Gómez, esquina con la Avenida de Novelda, para comunicar la baja por fallecimiento de mi abuelo. Allí me encontré a un antiguo compañero de colegio (Joaquín de Haro Rodríguez), quien me invitó a afiliarme a las JJ.SS y a la U.G.T. En ese momento se inició mi andadura en la lucha por una sociedad mas justa e igualitaria y por conseguir mejorar las condiciones de los trabajadores (en esa época yo trabajaba 55 ó 60 horas a la semana). Creo que me hice sindicalista “en defensa propia”.

A los pocos meses (septiembre de 1977) ya me encontré participando como Delegado en el XIII Congreso Federal de JJ.SS en Madrid. De aquel congreso conservo dos anécdotas curiosas; la primera es que en la mesa que presidia el congreso habíamos colocado una bandera tricolor (entonces gritábamos aquello de ¡España! Mañana¡ será Republicana¡¡ todavía), y el entonces ministro de gobernación Rodolfo Martín Villa tras mandarnos varios avisos de que retirásemos “aquello” de un edificio publico (Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid), a la mañana siguiente nos impidieron la entrada algunas decenas de “grises” pertrechados tras los escudos, cascos con visera y porra en mano.

La segunda anécdota es la forma en que conocí a uno de los prohombres del socialismo alicantino y secretario provincial de la UGT unos años después. La delegación de la provincia de Alicante abandonamos el congreso por que nos engañaron en una negociación y montamos algo de bronca (en la segunda sede del congreso) y el compañero Ángel Franco Gutiez se desplazó a Madrid raudo y veloz para “aconsejarnos” que fuésemos buenos chicos y nos reincorporásemos al congreso.

Dos meses antes de ese acontecimiento, acabábamos de vivir la huelga del calzado de mayor duración que yo he conocido (duró 15 días). Esa experiencia la viví en un principio un poco confuso. Yo estaba afiliado a la UGT y el sindicato no quería participar en el Movimiento Asambleario donde estaban todas las demás fuerzas sindicales. A mi me costaba entender aquello, pero creo que fue Inmaculada Sabater después de una asamblea de UGT en el salón “Las Rocas” donde yo intervine para criticar la postura del sindicato, quien me enseñó algo que he tenido muy presente desde ese momento, es decir, ser quien soy y no renunciar a mi identidad bajo ningún concepto. 

Hizo falta poco tiempo para ver como aquello se diluyó, y desapareció cualquier referencia del “Movimiento Asambleario”. Sin embargo la UGT permaneció.

Aquí me permito hacer un inciso y quizá un juicio de valor inapropiado; Esa experiencia es la que en estos momentos me hace desconfiar y mirar con recelo todas esas plataformas ciudadanas y movimientos de generación espontanea que funcionan de manera asamblearia permanente. Creo que solo sirven para que algún “espabilado” los manipule y bajo una apariencia de pureza y virginidad, oculten otros intereses, que resultan siendo intereses partidistas de grupos minoritarios que utilizan estos movimientos para crecer (léase PODEMOS).

Llegó  1979 cuando tras tres años de noviazgo con Praxedes Fernández Hernández nos unimos en matrimonio civil el 8 de junio y el 16 de diciembre de ese año nació nuestra primera hija (Alejandra). Una paternidad temprana ya que contábamos con 19 años de edad los dos. El 8 de junio de 1986 llegó al mundo nuestra segunda hija (Estefanía).

Durante esos años mi compromiso con los derechos de los trabajadores se veía reflejado en mi papel como delegado de personal en la empresa, y colaborando con la Federación de trabajadores del calzado de la UGT a nivel local. De ahí surgió que a principios de 1987 saliese elegido en una asamblea de Delegados para formar parte de la Comisión Negociadora del Convenio Colectivo Estatal del Sector del Calzado. Esta representación tuve el honor de ostentarla hasta 1994 aproximadamente, formando parte también de la primera Comisión Mixta para la Formación Continua del sector. Como consecuencia de las obligaciones derivadas de formar parte de esa comisión, tuve la oportunidad de conocer casi todas las zonas zapateras de España junto a representantes del otro sindicato (CC.OO.) y de la patronal FICE para planificar las actividades formativas del sector.

En ese periodo (concretamente en junio de 1988), 6 meses antes precisamente del inicio de un periodo de distanciamiento entre la UGT y el PSOE como consecuencia de la histórica huelga general del 14-D, retomé la afiliación  al PSOE.

En 1992, concretamente el 29 de febrero, tuvo lugar un Congreso Extraordinario de la Unión Comarcal del Baix Vinalopó de UGT para elegir una nueva dirección tras la dimisión del anterior Secretario General Esteban García Miralles. En dicho congreso presenté mi candidatura a la secretaría general y resulté elegido. Permanecí en el cargo siendo reelegido en sucesivos congresos ordinarios y extraordinarios hasta abril de 2002 donde en en ese congreso de manera “democrática” (tras una maniobra de cambio de delegados en el ultimo momento) resultó vencedora por 3 votos de diferencia la compañera que me sucedería en el cargo.

En el momento de escribir esta autobiografía (año 2016), no hay constancia de ningún Secretario General de la UGT comarcal  que haya permanecido 10 años consecutivos reelegido como he estado yo.

Tras permanecer unos meses en desempleo que aproveche para acabar mi formación como Técnico en Prevención de Riesgos Laborales, tuve la oportunidad de comenzar a trabajar en el sector de la obra publica como técnico en PRL en la empresa Los Serranos, gracias al empuje del sector y el gran desarrollo urbanístico del momento. Esta nueva andadura fue una experiencia inolvidable, ya que regresaba a la empresa privada después de 13 años dedicado a la actividad sindical, y además en un sector totalmente desconocido para mi.

En las elecciones municipales de 2003 tuve el honor de formar parte de la candidatura municipal del PSOE encabezada por Diego Maciá Antón, ocupando el puesto 16 de la lista. El resultado de esas elecciones dieron 15 concejales al PSOE en Elche (me quedo al corte por 800 votos). Pero tras las elecciones generales de 2004 donde resultó elegido como diputado nacional Carlos González (que era concejal), renunció a su acta de concejal y en consecuencia corrió la lista y tomé posesión del cargo de concejal por primera vez.

Ocupé en primera instancia las competencias de Sanidad y Consumo, al poco tiempo las de Parques y Jardines, y después de aparecer la plaga del “Rinchophorus Ferrugineus” (Picudo rojo), también me asignaron el área de Medio Ambiente. Durante estos 3 años estuve compartiendo mi dedicación al ayuntamiento con mi actividad profesional los 2 primeros, y el ultimo en regimen de dedicación exclusiva debido al acumulo de tareas derivadas de la presencia del Picudo Rojo en nuestro termino municipal.

En las elecciones de 2007 el partido volvió a contar conmigo para formar parte de la candidatura municipal, esta vez ocupaba el puesto 14 (el que otorgaba la mayoría absoluta). Los resultados de esas elecciones nos otorgaron 13 concejales, por lo que me vuelvo a quedar al corte.

Me reincorporo a la empresa (que se encontraba en negociaciones con el grupo Eiffage para su venta parcial) y permanezco en la misma hasta abril de 2009 que como consecuencia de la dimisión de la concejala Mari Ángeles Avilés (según la prensa de la época,iba a formar parte de la candidatura a las elecciones europeas, pero los hechos demuestran que fué un ajuste de cuentas por haber puesto en peligro la continuidad del grupo Socialista con una moción de censura al alcalde Alejandro Soler), vuelvo a incorporarme a las tareas del equipo de gobierno, esta vez como Concejal de Fomento, Aperturas y Via Pública.

En las elecciones de 2011, Alejandro Soler vuelve a contar conmigo para la candidatura municipal. En esta ocasión en el puesto numero 9. Esta candidatura no estuvo exenta de cierta polémica dentro del PSOE ilicitano debido a la presencia en puestos destacados de dos “independientes”, Antonio Rodes y Miguel Ors. Pero debido al “efecto Zapatero”, en estas elecciones municipales, creo en mi modesta opinión, que no se hizo justicia con la labor realizada por el PSOE en el ayuntamiento, y los ciudadanos votaron mayoritariamente para descabalgar al PSOE de cualquier sitio. Así es que para una vez que salgo elegido de primeras, me toca estar en la oposición (bueno, eso le estuvo pasando desde 1979 a todos los concejales del PP).

Me reincorporo de nuevo a la empresa Los Serranos que ya estaba acusando considerablemente el estallido de la burbuja inmobiliaria.

La consecuencia de haber salido y vuelto dos veces a la empresa para dedicarme a trabajar por la ciudad, por mucha excedencia forzosa con derecho a reincorporación inmediata que tengas derecho, Tiene como  consecuencia el quedarte cada vez mas desubicado en el organigrama. De tal manera que cuando me reincorporo en junio de 2011, el puesto que me asignan ya no tenia nada que ver con mis tareas de técnico de PRL.

En enero de 2012 paso a formar parte de otra “lista”, la de afectados por un ERE (y no de Andalucía precisamente), finalizando mi relación laboral con dicha empresa.

La consecuencia de la nueva situación no es única ni exclusiva. Es la situación que miles de personas han sufrido después de trabajar en los años de bonanza del sector de la construcción, que emprendimos el camino de querer mejorar nuestra calidad de vida adquiriendo una nueva vivienda con hipotecas de mas de 25 años pensando que esa “buena situación” no se acabaría nunca. Sin embargo se acabó. Dejamos de poder pagar las cuotas de la hipoteca porque la prestación de desempleo no daba para ello (había que elegir entre pagar la luz, el agua y comer, o la hipoteca). Así es que me vi envuelto en un proceso de ejecución hipotecaria que duraría mas de tres años, con lo que eso supone para la estabilidad personal, familiar, emocional, económica, etc. Pero repito, nada que no hayan sufrido miles de personas en este país.

Esta mala experiencia después de toda una vida de trabajo y de dedicación en favor de los demás, te hace replantearte muchas cosas a nivel personal y social.

Te cuestionas si es justo que después de haber ayudado a muchas personas a defender sus derechos, a conseguir un puesto de trabajo. Después de haber sacrificado mucha vida personal y familiar, después de que se te hagan mayores tus hijas casi sin darte cuenta. Después de tantas cosas..., te ves necesitado, y no hay nadie que te pueda echar una mano. Apenas unos cuantos amigos (me sobran dedos con los de una mano) mostraron su apoyo incondicional si llegaba a situación extrema.

Octubre de 2016.

Me encuentro rehaciendo mi vida con un nuevo trabajo en una empresa privada que nada tiene que ver con lo publico, y con mucha ilusión ante los retos que se presentan a nivel profesional.

Políticamente, aunque mantengo la afiliación al PSOE, estoy en periodo sabático/reflexivo.

Estoy viendo crecer a mis nietos lo que no vi crecer a mis hijas, y pasando más tiempo en familia, sobre todo con mi esposa. Vuelvo a disfrutar de mis aficciones (pescar, viajar, alguna corrida de toros aunque esté mal visto últimamente,) .

En definitiva, vuelvo a ser FELIZ.

9 DE OCTUBRE DE 2016.

Y, por último, algunas cuestiones lúdico festeras que merece la pena recordar.

A finales de 1979 tomé la decisión de incorporarme a la comparsa mora BENIMERINES de la mano de algunos compañeros de trabajo que ya formaban parte de ella. Allá por el mes de mayo de 1980 recibo la llamada de mi padrino de boda Paco Martínez López, que tenía la responsabilidad de ser el director de la puesta en escena de las embajadas debido a su experiencia en el mundo del teatro, concretamente en el grupo La Carátula,  donde coincidimos. Me planteó si quería representar el personaje del Embajador Moro en las fiestas junto a Pepe Rial como Embajador Cristiano. Aquello lo hice en principio como una forma de matar el gusanillo de la interpretación, pero como al mismo tiempo participaba en la fiesta desde dentro, acabé haciéndolo con verdadera pasión.

He tenido el honor de representar el personaje desde 1980, año que se estrenaron los textos, vigentes hasta el año 2005. Hubo tres ocasiones en las que no representé el papel: 1986 por discrepancias con la Junta Directiva de la Asociación; 2000 por ostentar la Capitanía del bando Moro y 2001 por estar convaleciente de un accidente de tráfico. Por razones relacionadas con la inminente paternidad de la persona que me sustituyó en el papel -Salvador Castaño-, en las Embajadas del año 2011 volví a interpretar el personaje.

Durante esos 25 años he de confesar que se forjó una relación de amistad y convivencia inolvidable con las personas que formábamos lo que se conocía como “Comisión de Embajadas”, que no éramos otros que los embajadores, centinelas y Rey D. Jaime l (Pepe Rial, Juan Antonio Asencio “Maier”, José Manuel Botella Sesé, Gabriel Clement, Juan Antonio Maciá y Esteban Sánchez). Todo esto bajo la atenta mirada de los distintos presidentes de la Asociación que hubo en ese periodo. Especial mención merece para mi Cristóbal Manzaneque Maciá, quien además de mimar especialmente las embajadas desde su responsabilidad, me tuvo a su lado como vicepresidente de la Asociación los 12 años que estuvo de presidente (1990 – 2002).

En este periodo ocurrió una anécdota en el transcurso de la embajada del moro del año 1995 que tuvo repercusión en varios medios de comunicación a nivel nacional. La cosa pudo haber acabado en tragedia, pues el espadazo que le lancé a mi oponente en la lucha (mi amigo Maier) para simular su muerte, se desvió algunos centímetros del cinturón que le protegía y la consecuencia según rezó el parte médico emitido por el servicio de urgencias del ambulatorio de San Fermin fue “herida inciso contusa producida por arma blanca que requiere tres puntos de sutura”. Ya sabemos que la prensa en el mes de agosto tienen poco material debido a la ausencia de actividad política y de la liga de fútbol, así es que el periódico “El Mundo” le dedicó un recuadro en primera página un domingo, con el siguiente título: “Empresario ilicitano herido en una representación teatral por un sindicalista” (yo era en esa época el secretario general de la UGT, y Maier era un empresario autónomo). Esto fue después de ser emitido por Canal Plus (cuyas imágenes se las cedió Radio televisión de Elche), Antena 3, un magazine de Radio Nacional, y por supuesto todos los medios locales. Testigo de excepción fue el actor José Luis López Vázquez que estaba como espectador por ser ese año el pregonero de las fiestas patronales.

En cualquier caso, la experiencia que nunca olvidaré es formar parte de la lista de Capitanes Moros de la historia festera de Elche y de la comparsa Benimerines al haber ostentado dicho cargo en el año 2000 junto a mi hija Estefanía como sultana

Otra cuestión de carácter lúdico de la que guardo buenos recuerdos está relacionada con mi afición a la tauromaquia. Debido a mis conocimientos sobre el arte de Cuchares y su reglamento, tuve la oportunidad de ser el presidente de las novilladas y corridas de toros que se celebraron en Elche en plazas portátiles en el periodo comprendido entre 1997 y el 2001. Esto fue posible porque el reglamento permitía al alcalde designar como presidente del espectáculo a un concejal, o a un aficionado de reconocido prestigio (y yo no era concejal todavía). Fue una experiencia curiosa e interesante el presidir la corrida donde tomó la alternativa Curro Matola, el primer matador de toros de Elche  y haber seguido de cerca su trayectoria, así como la de otros novilleros  y rejoneadores del municipio (Roque Garijo, Javier Larrosa, Tomas Soler o Javier Bernal). También el haber concedido trofeos a figuras del toreo como Ortega Cano, Rafi Camino, El Juli o Pepin Liria.

23 de octubre de 2016

 

 

 

 

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