Bru Gómez, Antoni

Lugar de nacimiento: 
Valencia
Fecha de nacimiento: 
2 de septiembre de 1917
Lugar de muerte: 
Elx
Fecha de muerte: 
1981
Profesión: 
Abogado y escritor
Biografía: 

BRU GÓMEZ, Antoni (Valencia, 2-IX-1917 - 1981)

«Toni Bru era una enciclopedia viviente. Sabía de todo, hablaba de todo. Era un personaje lleno de humanidad. Su bondad era conmovedora». Tan emotivas y candentes palabras las escribiría su agradecido amigo y paisano Andreu Castillejos Furió, pintor, cartelista y fotógrafo, en un cuaderno de homenaje que el Ayuntamiento ilicitano publicaría en abril de 1987. Abogado, poeta, socialista y valencianista culto, insólito y sublevado, Antoni Bru Gómez convertiría a Castillejos «en algo así como su confesor», visitándole casi a diario: «pasaba tardes enteras ante mi mesa de trabajo, contando historias, haciendo chistes, riendo». Otro de sus más entrañables amigos, el activista Josep Maraldés, lo definiría con contundencia y cariño como «un hombre siempre incomprendido por muchos que no le llegaban ni al talón. Mediocres de partidos, personas y Ayuntamiento». Porque «enemigos declarados sólo tuvo uno: la ignorancia».

En 1944 abriría su bufete de jurista, protegiendo, principalmente, a obreros del calzado y agricultores en conflicto, siempre atento al despertar antifranquista y con una acogedora generosidad que le forzaría a comprimir sus escasos ingresos. Revelaría Castillejos: «en su profesión de abogado regalaría muy a menudo su trabajo a la gente pobre». Y cuando a finales de los 60 se sucediera una perpetua detención de opositores y sindicalistas, que asfixiaría a sus familias, «Antoni Bru, que nunca llevaba un céntimo encima», contaría Maraldés, favorecería «una colecta para los detenidos políticos, encabezada por él con el poco dinero equivalente a tres meses de cafés, que ya no tomaría si no le convidase alguien».

Apuntado decididamente en 1966 al Partit Socialista Valencià, en 1968 animaría la creación del Club de Amigos de la Unesco, fértil hermandad de iniciativas progresistas, aunque antes todo se guisaría en un universo mínimo, la «cripta con olor a esparto» de la trastienda de la alpargatería del padre del pintor Sixto Marco, como recordaría el economista y periodista ilicitano Gerardo Irles: «a principios de los 60 solían reunirse (allí) un grupo de amigos con vocación artística, entre los que se contaban Elisa Brufal, Juan Boix Matarredona, Manolo Amorós, Pascual Micó, Antonio Bru, Agustín Falcó, Sixto y Casto Mendiola». Un enjambre conspirativo que serviría, según Irles, «para que en Elche se elevara el rigor artístico y nos alejáramos de una vez del ruralismo literario, de la épica municipal y de la autoexaltación religiosa llegado agosto».

Abono republicano

Después de aquellos corros en la trastienda familiar de Sixto y tras engordar la cifra de contertulios, los encuentros se trasladarían al Café Marfil y luego a un cuarto de la Coral Ilicitana, donde se impartirían los primeros cursos de valenciano en Elx y disco-forums y coloquios, hasta que, exclamaría Castillejos, «nos tirasen de la forma más guarra (sic)». En efecto, y según carta de la Coral del 13 de marzo de 1969, «por ser incompatibles con los fines de la Sociedad, de acuerdo con los nuevos Estatutos, todas las actividades de Cultura Valenciana (como se diría el grupo), y de un modo particular, el homenaje a Pompeu Fabra». Una distinción al ilustre lingüista aniquilada al igual que la conferencia que el profesor Manuel Sanchis Guarner debía dar en el Casino de Elche el sábado 17 de mayo de 1969, presentado por el médico y poeta alicantino Emili Rodríguez Bernabeu, y ante la que los representantes del Casino alegarían «dificultades insuperables» para tolerarla. Otro más de los numerosos actos que en aquellos años se persiguieron y prohibieron, varios de ellos promovidos por Bru.

Natural de València (1917, 2 de septiembre), Bru prepararía el bachillerato en los institutos Victoria Eugenia de Melilla y Lluís Vives de su ciudad nativa, donde articularía una intensa actividad asociativa del valencianismo republicano. Miembro de la Federación Universitaria de Estudiantes en 1931, también participaría en la Agrupació Valencianista Escolar, como tesorero y propagandista de su consejo directivo, al tiempo que iniciaba una carrera de Derecho en la Universidad de València que acabaría en 1941 y en Sevilla. También destacaría como organizador de la Universitat Popular Valenciana, «tan constante y violentamente agredida, verbal y físicamente, por el Sindicato Español Universitario y otras organizaciones fascistas», en palabras del escritor, biógrafo e íntimo de Antoni Bru, Joan-Carles Martí i Casanova.

Militante de la Associació Protectora de l'Ensenyança Valenciana que avivara el gramático Carles Salvador, Bru se uniría en 1937 al Ejército Popular, que lo destinaría a combatir, como artillero del Quinto Cuerpo del Ejército, en la batalla del Ebro. Hijo de Diego Bru Gomis, de València, médico militar en Marruecos y Filipinas, y de Amalia Gómez, de Sevilla, su segunda esposa, su padre visitaría la cárcel al acabar la guerra.

Socialista singular

Poeta en catalán de densa producción literaria, apenas editada, por su casa de la Porta d'Oriola siempre desfilarían amigos y visitantes, a todas horas, entre ellos Joan Fuster y otros intelectuales valencianos. Joan-Carles Martí, que le conocería desde bien joven como profesor de valenciano respaldado por Bru, describiría deliciosamente su vivienda como «un apartamento amplio, burgués, de artesonados de madera y una salita con brasero donde se asentaban doña Amalia, su madre sevillana, y su hija, una hermana de Bru que cada año volvía a cumplir siete mientras perfilaba unos dibujos sencillamente cándidos». Y su biblioteca: «hecha con los recortes de una Europa telúrica y mágica», repleta de «la gran cultura catalana y de la ilustración republicana del País Valenciano».

Militante valencianista del PSPV desde 1978, pronto abandonaría esta formación para ilusionarse con Esquerra Unida. Autor en los años 30 de un himno valenciano, el Cant de Redempció, junto a Maximilià Thous, su aportación a la cultura ilicitana predemocrática fue pionera y esencial. Utópico, sensible, agudo y laborioso, Bru fallecería en 1981 por una enfermedad que le acosaría desde adolescente. Unas semanas antes había enterrado a su madre y el día anterior había acudido a Xàtiva para un aplec valencianista. Su alma reposa en el cementerio viejo de Carrús y su nombre en una plaza de El Raval. En su memoria, el Consistorio ilicitano crearía el Premi de Narrativa Antoni Bru, alentado por la inquieta Associació per la Llengua El Tempir d'Elx y siendo regidor de Cultura el socialista Antonio Amorós".

Ismael Belda, El Mundo, Alicante, 4-XII-2017