Antón Román, Antonia

Lugar de nacimiento: 
Elche
Fecha de nacimiento: 
1932
Lugar de muerte: 
Crevillent
Fecha de muerte: 
2002
Biografía: 

Antonia Antón Román (más conocida como Antoñita en Crevillent) nació en 1932. Era hija de Carlos Antón Closa, uno de los socios fundadores de la empresa Hiladora ilicitana, y Dolores Román Macià (Doloretes).

Hija única, pasó su infancia en Elche. Su padre, que hubiera deseado tener un niño, le dio una educación de corte más bien masculino. De él heredó su afición por el fútbol (siempre fue una forofa aficionada del Real Madrid) y su gusto por el tiro, llegando a ganar trofeos en competiciones realizadas en el club Tiro de Pichón de Elche.

Pasó la guerra civil española en la ciudad ilicitana; su padre vivió gran parte del conflicto encarcelado en el barco Rita Syster, que se encontraba en la ciudad de Valencia.

Al finalizar la guerra su padre fue liberado y se dedicó a realizar negocios en el ámbito agrícola, centrando su actividad en el campo de Elche.

Cuando ya era algo mayor Antonia Antón fue escolarizada en Madrid en las monjas irlandesas, lo que le permitió dominar el inglés, algo inusual para las mujeres de su época.

Se casó a los 23 años, en 1953, con el industrial crevillentino Juan Antonio Pérez-Adsuar Candela, hijo del fundador y propietario de la conocida fábrica Alfombras Imperial de Crevillent.

Tuvieron cuatro hijos: Antonio (1954), Carlos (1956), Martín (1960) y Nuria (1961). Antonia fue una ama de casa muy activa, que desarrolló una vida centrada en el activismo religioso, llegando a ser muy conocida y apreciada por toda la gente de Crevillent.

Vivió la religiosidad de manera inconformista, muy centrada en la ayuda al prójimo e impartió numerosas conferencias y cursillos en la localidad. También asistió a su marido Juan Antonio Pérez-Adsuar en labores de traducción, acompañándolo a múltiples viajes al extranjero, sobre todo a Inglaterra y Bélgica, en los que se compraba maquinaria para la fábrica de Alfombras Imperial y se realizaban importantes acuerdos industriales.

Murió de cáncer en 2002 tras una larga lucha con la enfermedad en la que maravilló a todos por la forma optimista y vital con que aceptó su situación. Un importante grupo de destacados crevillentinos han iniciado los trámites para que sea beatificada por la iglesia, hecho que muestra el cariño y afecto que siente por ella el pueblo de Crevillent, con el que se volcó durante tantos años.

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