Andrés Milla, Consuelo

Lugar de nacimiento: 
La Gineta, Albacete
Fecha de nacimiento: 
21 de abril de 1922
Lugar de muerte: 
Elche
Fecha de muerte: 
24 de enero de 2011
Biografía: 

ANDRÉS MILLA, Consuelo (La Gineta (Albacete), 21-IV-1922 - Elche, 24-I-2011)

Hija de Pilar Milla García  y de Antonio Andrés Gómez. Se casó con Miguel Cortés Denia en La Gineta el 21 de mayo de 1949. Nunca pasaron hambre, pero tuvieron que salir del pueblo en busca de una vida mejor. En los años 50 Elche les acogió como a tantas otras familias. El 4 de octubre de 1955 el matrimonio se instaló con sus dos hijos y la hermana de Consuelo y su marido en el barrio de Carrús, en la calle José Javaloyes Orts. Miguel trabajaba como panadero por las noches y criaba animales en casa. Consuelo trabajaba de modista y cuidaba de su familia y la familia de su hermana Pilar que encontró trabajo en los telares de la fábrica de Ferrández. Consuelo y Pilar recibieron una severa educación de su madre, viuda antes de cumplir los 40 años. La recuerdan como la mujer más guapa y más limpia del pueblo. Cuando mataron a su marido se puso el luto y el velo y ni ella ni sus hijas volvieron a ponerse ropa de color (“Nunca más tuvieron un día bueno en esa casa”). Consuelo con sólo 12 años bordó la bandera republicana de La Gineta. Admiraba a la Pasionaria y también era muy creyente e instruida para la época. En la casa del matrimonio tenían una radio que congregaba a parte del vecindario a escuchar los boletines de La Pirenaica (del PCE). Miguel era muy reservado. Delegó la educación de sus hijos en su mujer.  Apenas hablaba de sus padres, que al parecer eran de derechas, y le recuerdan emocionado rememorando la muerte de su madre por tuberculosis. El padre de Consuelo, oriundo de Barrax, era muy apreciado en el pueblo porque siempre estuvo junto al proletariado y era miembro de la Casa del Pueblo de La Gineta. También fue uno de los primeros delatados en el año 1939 por unos fascistas vecinos del pueblo, acusado de pertenecer al Partido Comunista, lo cual era falso. Con solo 42 años el 15 de enero de 1940 fue fusilado junto a la tapia del cementerio de Albacete, pero “al menos tuvieron la condescendencia de permitir a su mujer e hijas avisarles la noche antes de que fueran a despedirse de él”. La viuda e hijas sobrevivieron gracias a que pudieron trabajar cosiendo el ajuar de la gente adinerada del pueblo; les quisieron también los pobres porque Consuelo les avisaba cuando se iban a tirar alimentos de las fiestas y cacerías de los ricos. La vida de Consuelo y Miguel sufrió un fuerte revés por una disputa familiar y fueron acogidos en la casa de Carmen y Pepe, unos vecinos y sus tres hijos, donde estuvieron hasta el nacimiento de su hija pequeña, en una casa de El Toscar y más tarde se mudaron a la Calle Fernanda Santamaría, en El Pla, donde vivieron hasta su fallecimiento.

En 1961, nació la tercera hija, Toñi, en la casa donde les habían acogido, ayudada por la comadrona (que acudió en vespa) y algunas mujeres de la familia. Al poco tiempo operaron a Consuelo de la vesícula biliar. Como estaba muy obesa un nuevo embarazo pasó desapercibido hasta los seis meses, en una visita al Dr. Pascual Pérez en Alicante, con casi 40 años. En Elche se puso en manos del Dr. Morenilla quien la animó a ir a dar a luz a la Residencia “20 de Noviembre” de Alicante. Ingresó el 12 de agosto de 1963 y el día 13 nació un varón, Antonio, con más de 5 kg. al que alimentó al pecho en varias tomas. El día 14 no le llevaron el bebé porque le dijeron que le estaban haciendo pruebas. Poco después le dijeron que “se ha puesto moradito y ha fallecido”. No le permitieron verlo más. Acudieron una monja y un sacerdote a consolarla y decirle que de haber vivido, el niño habría salido “tonto”. Al padre le dijeron: “cuide de sus cuatro hijos que Dios ha querido llevarse éste”, le enseñaron una cajita blanca cerrada y pese a sus protestas no le permitieron llevárselo para enterrarlo en Elche, donde pagaban un seguro y según les aseguraron lo enterraron en una fosa común del Cementerio Ntra. Sra. Del Remedio de Alicante. (Actualmente esa zona contiene 230 fosas numeradas y está cubierta de césped, lo que dificulta la búsqueda de bebés enterrados, como la hermana melliza de María José Pico Robles y el hijo de Laura Perales, que han interpuesto denuncias por el caso de “bebés robados”). Consuelo recibió el alta hospitalaria ocho días después del parto y volvió a Elche. Su llegada, en vacío en un taxi blanco, fue muy impactante para todo el vecindario, que acudió a darle el pésame y escuchar los lamentos de Consuelo: “Era hermosísimo”. En la familia siempre ha quedado la duda de por qué no fueron capaces de exigir que les abrieran la caja.

Tras “la muerte” del bebé la vida de Consuelo empeoró mucho. Unos médicos rusos en el Hospital  Provincial de Alicante la diagnosticaron de gran depresión. Recibió una “cura del cambio de metabolismo” en una clínica psiquiátrica de la calle Muntaner, de Barcelona y aunque mejoró, nunca volvió a ser la misma. Recibió cristiana sepultura el 24 de enero de  2011 en La Gineta, donde descansa con los restos de su marido Miguel, que fue despedido el 19 de junio de 2013 también como había sido su deseo, con traje negro, un clavel rojo en la solapa y música de Serrat.

Su hija Eva Giner, que ha facilitado los datos biográficos de sus padres, relata, "viviendo mi madre le digo: Mamá, ahora que tengo tiempo voy a ir al cementerio de Alicante para enterarme de lo que hay que hacer para sacar al nene de la fosa común y lo preparo todo para que cuando falte uno de vosotros lo enterramos con él en La Gineta (los demás hijos queremos que nos incineren). Hablé con mi padre y luego con mi hermana Pili y les dije: "esto se lo prometí a la mamá y lo tengo que cumplir".  Me fui al cementerio y allí me dieron los papeles que tenían, pero me dijeron que no lo iba a tener fácil y que había peticiones de otras familias sobre bebes enterrados en la fosa común. Me dijeron que tenía que ir al hospital donde nació el bebé, al juzgado, al registro, etc. En el Hospital de Alicante, después de estar meses insistiendo me dieron un papel donde decía que mi madre no había dado a luz allí, cuando lo cierto es que estuvo ingresada ocho días. En el Registro Civil pude ver el listado de fallecidos y no constaba el nombre de mi hermano entre ellos. El listado de "vivos" no me permitieron verlo porque aseguraron que desaparecieron todos los papeles por efecto de una riada. Yo creo que todo es mentira: cómo va a estar el listado de personas muertas y el de personas vivas no?; y si es así, mi hermano debía figurar en el listado ya que dijeron que había fallecido. Estuve insistiendo muchos meses y por fin me dieron un papel certificando que no hay nada registrado ni a nombre de mi hermano ni de mis padres. Fui al juzgado y allí me dijeron que pusiera una denuncia para que el fiscal me llevara el caso. El Fiscal de Menores, D. Carlos Ferreirós puso mucho interés en el asunto, ya que vio que éramos muchas las familias que le pedíamos sacar a los bebes de fosas comunes. Todo iba bien, aunque despacio, hasta que cambió el gobierno. Se llegaron a abrir dos fosas, las de las  familias de María José Picó Robles y la de Laura Perales pero al no encontrar restos de los bebés, cerraron los casos por falta de pruebas. ​Es muy duro ver cómo nos cierran todas las puertas, por lo que yo seguiré luchando con todas las personas afectadas de la Asociación AVA (Asociación de Víctimas de Alicantes de Bebés Robados y Adopciones Irregulares) y también a nivel nacional, para que podamos conocer lo que ha pasado a miles de madres y familias en esta desaparición forzada de bebés”. 

 

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